miércoles, 16 de enero de 2013

¿En qué momento dejamos de ser felices saltando con botas de agua en los charcos en los días de lluvia? ¿En qué momento dejamos de creer en los Reyes Magos o en el Ratoncito Pérez? ¿En qué momento dejaron de ilusionarnos los carruseles? ¿En qué momento dejamos de comer huevos kinder? O simplemente, ¿en qué momento crecimos? Cuando me hago estas preguntas,por mucho que lo intente nunca llego a saber contestarlas,y será que en ese momento estábamos muy concentrados en ser mayores,al igual que ahora,que no pensamos que luego desearemos volver atrás en el tiempo para volver a ser lo que eramos o tener lo que tuvimos.