sábado, 12 de octubre de 2013

Otra vez lo has vuelto a hacer. Has aparecido en mi vida de nuevo, me has enganchado como el primer día, y cuando ya sabías que me tenías, quieres volver a irte como si nada. Como quien para en un bar de carretera y sigue su camino como si nada, después de haber vuelto a poner mi vida patas arriba.
Y yo sigo siendo la misma de siempre, me conoces bien. Y mis puntos débiles tampoco han cambiado.

viernes, 28 de junio de 2013

"Te he dedicado líneas sin sentido,
líneas que sin puntos son abismos...
te podrías asomar"

Y eso me pregunto, a dónde habrán ido todas esas líneas sin sentido, que sin tú saberlo, he escrito una y mil veces.
Ojalá vayan a parar a ese cajón que nunca abre nadie, o a ese rincón que está ahí pero ni siquiera se ve.
Esas líneas seguro que no tienen sentido para todos los demás, pero estoy segura de que en el supuesto caso de que tú llegaras a leerlas, entenderías a la perfección todas y cada una de mis locuras.
Pero nadie ha dicho que esas líneas sean algo físico, ni que se puedan meter en algún lugar.
Igual, las líneas sin sentido, sólo son algo metafórico.
Pero eso lo dejo a la libre interpretación.

viernes, 14 de junio de 2013

Por fin se ha acabado esta mierda. Por fin se ha acabado este infierno que ha durado nueve meses. Llega el momento de replantearse las cosas, y las cosas que no decimos por miedo. El miedo que nos impide hacer cosas que deseamos. Y el miedo, que en qué lugar se esconderá y por qué será tan importante. A partir de ahora, se acabaron los miedos, los complejos, los orgullos y todo. Esto lo digo ahora, pero luego volveré a caer en la misma mierda de siempre, pero yo por lo menos he intentado cambiarlo. Y aprender a pasártelo bien, y pasar de lo que piense o diga la gente. Dejar el orgullo en el rincón ese al que nadie acude nunca, por el que nadie pasa ni presta atención, enterrarlo y vivir con los impulsos que te dé la vida. Y punto.

sábado, 8 de junio de 2013

Acudo aquí, algo desesperada. No soy yo, llevo algunas semanas buscándome y no hay manera de encontrarme. Me encuentro en un momento tan estresante como horrible. A escasos días de acabar lo que considero el peor año de mi corta vida en algunos aspectos. De mis dudas existenciales y crisis de agobio y nervios llego a esto. Seguramente pensaréis que estoy loca. No os lo niego, a veces hasta yo misma lo creo.
Mi madre dice que: "Quien es débil de espíritu, lo será siempre", y si esto es verdad, estoy jodida. Dudo si la presión me la impone alguien, o soy yo misma quien se atormenta y exige tanto a sí misma, pero últimamente vivo atormentándome. Detrás de cada "¿Qué tal?" que me habéis dicho últimamente y mis "Bien" se escondía un "Hay días que me despierto y no sé muy bien donde estoy ni qué hago aquí" y luego los exámenes acaban de acabar conmigo. Decir esto por aquí es un poco brusco, pero ya me conocéis, no me gusta pedir ayuda, y mucho menos crear preocupaciones a alguien que no las tiene.

Una personita muy especial me había dicho que retomara esto de escribir en el blog, aunque dudo que le guste la manera en la que lo he hecho.

jueves, 18 de abril de 2013

Es inevitable no sentir miedo por perder a alguien, pero más inevitable aún es no pensar en el qué será de ti después. Despertar un día y pensar que nunca más vas a poder dedicarle una sonrisa o ver como te dice lo guapa que estás, y es que es eso, amor de abuela, de quien te ha visto crecer y para quien siempre has sido, después de sus hijos, lo mejor que tiene. Pero, ¿y si un día deja de estar? No recuerdas la última palabra que le dedicaste o su última palabra para ti, se va, sin más. Y ahora eres tú quien está perdido. Que de una manera u otra también le debes a ella tu vida, y nunca nada será suficiente para agradecer eso.
Esas son las personas que valen de verdad.

jueves, 11 de abril de 2013

Tú, que soñabas con hacerme feliz, y lo intentabas aunque por desgracia no lo solías conseguir.

Yo, que con todo, lo único que quería era verte sonreír; y ahí, en tu sonrisa de tonto embobado me perdí cada una de las veces.

Nosotros, que al fin y al cabo, lo único que queríamos era que el tiempo pasase y que siempre nos encontrase dedicándonos sonrisas sinceras, de esas que nos sobraban.
Que intentamos no matarnos en el tiempo, y al final, fue él quien nos mató a nosotros.

sábado, 9 de marzo de 2013

Aquella noche las estrellas no podían verse. Era un noche oscura y fría como otras tantas había tenido desde que se marchó. Y es que desde que él se fuera no había habido una noche en la que no pensara en él, en quién ella pensaba que la protegería de las noches oscuras y frías hasta que dejaran de ser, hasta que dejaran de existir, pero se equivocaba, y él decidió dejar de existir para ella antes de tiempo.
Y esta no iba a ser diferente, resonaban en su cabeza los 'pequeña, tranquila todo está bien' mientras él le acariciaba el pelo, la forma en la que le miraba intentado que no se diera cuenta, intentando que no notara que hubiera dado cualquier cosa por él. Pero todo eso ya no estaba, y lo peor es que ella había dejado de estar también, había dejado de ser y había empezado a creer que todo eso fue un sueño, un sueño bonito, pero al fin y al cabo, tan solo un sueño.

miércoles, 16 de enero de 2013

¿En qué momento dejamos de ser felices saltando con botas de agua en los charcos en los días de lluvia? ¿En qué momento dejamos de creer en los Reyes Magos o en el Ratoncito Pérez? ¿En qué momento dejaron de ilusionarnos los carruseles? ¿En qué momento dejamos de comer huevos kinder? O simplemente, ¿en qué momento crecimos? Cuando me hago estas preguntas,por mucho que lo intente nunca llego a saber contestarlas,y será que en ese momento estábamos muy concentrados en ser mayores,al igual que ahora,que no pensamos que luego desearemos volver atrás en el tiempo para volver a ser lo que eramos o tener lo que tuvimos.