jueves, 18 de abril de 2013

Es inevitable no sentir miedo por perder a alguien, pero más inevitable aún es no pensar en el qué será de ti después. Despertar un día y pensar que nunca más vas a poder dedicarle una sonrisa o ver como te dice lo guapa que estás, y es que es eso, amor de abuela, de quien te ha visto crecer y para quien siempre has sido, después de sus hijos, lo mejor que tiene. Pero, ¿y si un día deja de estar? No recuerdas la última palabra que le dedicaste o su última palabra para ti, se va, sin más. Y ahora eres tú quien está perdido. Que de una manera u otra también le debes a ella tu vida, y nunca nada será suficiente para agradecer eso.
Esas son las personas que valen de verdad.

jueves, 11 de abril de 2013

Tú, que soñabas con hacerme feliz, y lo intentabas aunque por desgracia no lo solías conseguir.

Yo, que con todo, lo único que quería era verte sonreír; y ahí, en tu sonrisa de tonto embobado me perdí cada una de las veces.

Nosotros, que al fin y al cabo, lo único que queríamos era que el tiempo pasase y que siempre nos encontrase dedicándonos sonrisas sinceras, de esas que nos sobraban.
Que intentamos no matarnos en el tiempo, y al final, fue él quien nos mató a nosotros.