sábado, 9 de marzo de 2013

Aquella noche las estrellas no podían verse. Era un noche oscura y fría como otras tantas había tenido desde que se marchó. Y es que desde que él se fuera no había habido una noche en la que no pensara en él, en quién ella pensaba que la protegería de las noches oscuras y frías hasta que dejaran de ser, hasta que dejaran de existir, pero se equivocaba, y él decidió dejar de existir para ella antes de tiempo.
Y esta no iba a ser diferente, resonaban en su cabeza los 'pequeña, tranquila todo está bien' mientras él le acariciaba el pelo, la forma en la que le miraba intentado que no se diera cuenta, intentando que no notara que hubiera dado cualquier cosa por él. Pero todo eso ya no estaba, y lo peor es que ella había dejado de estar también, había dejado de ser y había empezado a creer que todo eso fue un sueño, un sueño bonito, pero al fin y al cabo, tan solo un sueño.