Tú, que soñabas con hacerme feliz, y lo intentabas aunque por desgracia no lo solías conseguir.
Yo, que con todo, lo único que quería era verte sonreír; y ahí, en tu sonrisa de tonto embobado me perdí cada una de las veces.
Nosotros, que al fin y al cabo, lo único que queríamos era que el tiempo pasase y que siempre nos encontrase dedicándonos sonrisas sinceras, de esas que nos sobraban.
Que intentamos no matarnos en el tiempo, y al final, fue él quien nos mató a nosotros.
No hay comentarios:
Publicar un comentario