Mi madre dice que: "Quien es débil de espíritu, lo será siempre", y si esto es verdad, estoy jodida. Dudo si la presión me la impone alguien, o soy yo misma quien se atormenta y exige tanto a sí misma, pero últimamente vivo atormentándome. Detrás de cada "¿Qué tal?" que me habéis dicho últimamente y mis "Bien" se escondía un "Hay días que me despierto y no sé muy bien donde estoy ni qué hago aquí" y luego los exámenes acaban de acabar conmigo. Decir esto por aquí es un poco brusco, pero ya me conocéis, no me gusta pedir ayuda, y mucho menos crear preocupaciones a alguien que no las tiene.
Una personita muy especial me había dicho que retomara esto de escribir en el blog, aunque dudo que le guste la manera en la que lo he hecho.
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